lunes, febrero 15, 2010

La nana




La historia de Raquel, la nana, es la historia de muchas mujeres que sacrifican su vida sirviendo en lo que se llama “puertas adentro”, vale decir, vivir en medio de una familia, que no es la tuya, pero que muchas veces, toma ese lugar. Este film chileno, uno de los más premiados de la historia, tiene el encanto de ser un relato sencillo, con situaciones que pueden ocurrir perfectamente en la realidad; de hecho, algunas de ellas, son reconocibles, pues implican actitudes que tenemos como seres humanos, sobretodo cuando hay temor por lo nuevo, pero temor también por la rutina de los años, que nos comienza a agobiar y de la cual no sabemos como salir.
Un hogar con 4 hijos, dos niños que revolotean por toda la casa, un adolescente con todas sus situaciones propias...que practica magia y que quiere mucho a su nana y una joven que aún cuando ha sido criada por la Raquel, se rebela ante la rigidez, el mal genio y las mañas de su nana. La patrona, es una mujer que trabaja y que ha confiado su familia a la asesora del hogar (un apelativo que nunca he comprendido del todo...y que parece entre poesía y eufemismo), por lo que reconoce la labor que ejerce, defendiendo a Raquel una y otra vez, como una buena mujer, pero que está cansada. El padre de familia, un poco neurótico, ha demorado un año en hacer un buque a escala y cuando puede se arranca a jugar golf, con la complicidad de la nana. La abuela y madre de la dueña de casa, quiere imponer sus criterios, pasando por encima de la autoridad de su hija, con respecto a las situaciones domésticas.
Es en ese medio, en el que se mueve la Raque Raque (Catalina Saavedra), como la llamaban los niños de la casa cuando eran más pequeños. Una mujer que ha perdido la sonrisa y que sus dolores de cabeza se han hacen interminables, como cada día de su vida, acumulando el cansancio que la lleva al colapso y que hace que su patrona tome la determinación de... traer a otra mujer para que ayude a Raquel en las tareas hogareñas. La inminente llegada de otra nana, es considerada como una amenaza, la de perder los 23 años que ha estado a cargo de esos quehaceres... Raquel aún es una mujer joven, pero como se dice...somos “animales” de costumbres y no es fácil un cambio radical en nuestras vidas. Pasan varias postulantes por el hogar, pero una de ellas, Lucy (Mariana Loyola), rompe los esquemas de Raquel y se transforma en compañía, comprensión y amistad, aunque por momentos, parece más una psicóloga que contiene a Raquel... pero en definitiva, Lucy, es una mujer que no ha perdido la sonrisa y quiere que Raquel, la recupere. Ese ha sido el mundo de la Nana...pero con Lucy, se abrirán puertas, para ver el mundo y tener vida propia, sin que eso signifique, volverse egoísta.
Yo no sé cuantas veces te has encontrado con gente que está siendo consumida por su trabajo, tal vez, tú estés entre ellos... ¿Has visto personas “grises”, amargas, que dan la impresión que nunca sonrieron? ¿Has visto trabajólicos, obsesivos de la responsabilidad, ciegos a sus propias familias, que se afanan por cumplir metas y que tal vez en un momento, están dispuestos a sacrificar y/o renunciar a sus principios, familia, vida, etc. ?
Esta historia es de una esperanza “tranquila”, que simplemente se puede traducir en un esbozo
de sonrisa como el de la Mona Lisa, como un gozo apacible, o que se muestra en actos de “locura” que sanan a quien los realiza y sorprenden gratamente y tal vez también brindan esperanza o sanidad a quienes los ven, porque a veces...tendrán que verlo, para convencerse que son ciertos y no inventos.
Por eso, me pregunto, ¿ qué significa renunciar a nuestra vida...? ¿es lo mismo que postergarla? ¿Es nuestra renuncia y/o postergación por amor o por “circunstancias de la vida” que lo ameritan? ¿Estamos dispuestos a la renuncia? ¿A qué renuciarías y a qué no estás dispuesto a hacerlo? Te invito a que reflexionemos sobre el real sentido de las palabras de Jesús que vienen a continuación, házlo puertas adentro en tu intimidad, pero puertas afuera, para vivirlas, en medio del mundo que te rodea.

Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo.
Lucas 14:33

No hay comentarios.: