domingo, agosto 28, 2005

Alexander



El imperio de la fuerza de las ideas y de las ideas por la fuerza

Cuando vemos la historia a través de libros, documentales, películas y otros medios, vemos como figuras crecen o decrecen a lo largo del tiempo. Es posible que alguna vez nos dijeran que nos caímos de un pedestal, del que nunca supimos que existía, ni menos que estábamos sobre él. Yo muchas veces me rebelé de ello, incluso no me gustaba poner a personas en pedestales e idealizarlas o venerarlas, como sucede cuando alguien muere y sólo se hablan maravillas, aunque en vida haya sido todo lo contrario. Creo que es bueno, aún en esos momentos, recordar la humanidad, virtudes y defectos, las primeras para aprender de ellas, los segundos, para resguardarnos de caer en ellos o al menos para que no se acentúen o gobiernen nuestras vidas.

Alejandro Magno es uno de esos personajes que quedan inmortalizados en bustos,estatuas, mosaicos, libros y en películas como ésta, una de la más caras de la historia del cine, que como grande fue y ha sido la influencia del mundo helénico no sólo en occidente, sino también en el oriente, grande ha sido también el fracaso de Alexander en términos de recuperación de lo invertido, pues no conquistó a mucho público, quizá porque la grandeza del mito, de la persona y personaje de Alejandro (la fuerza de la idea), excedió una historia, que por momentos se hace lenta, con simbolismos a veces bien expresados, pero en otros, un tanto obvios, demasiado, en algunos casos. No es la primera vez que Oliver North se involucra con temas históricos y/o complejos. Su forma de abordar los asuntos, es interesante, provocativa, no deja indiferente, pero aquí, hay algo de esa esencia que se perdió, que hace que más allá de algunos momentos especiales, no sea tan fácil involucrarse con los personajes, ni con el guión que la sustenta. Lo que sí es rescatable, es lo magnífica que se ve la recreación de Babilonia, los zigurat, castillos colgantes, así también, vestuarios y aspectos de los personajes en el palacio, o ver en otras escenas, el faro de Alejandría (donde en tiempos posteriores, se escribiría la Septuaginta o versión de los setenta, traducción del Antiguo Testamento del hebreo al griego) junto a un Anthony Hopkins, narrador de la historia como uno de los generales que heredará el Imperio y por cierto, en las batallas, que me recordaron por alguna razón a “Corazón Valiente”, pero con otras indumentarias y animales.
Hubo un estudio de personajes, historia, costumbres y otros que demuestra un gran esfuerzo y que hace valorable el film, pero en definitiva, la historia hecha guión, tiene déficits, algunos personajes hablan en sus silencios, pero ese silencio, de miradas cómplices o que miran alrededor, es un poco cursi (idea por la fuerza).
Alejandro se crió en Macedonia, hijo de Filipo II y de Olimpia, entre dioses del Partenón, Iliadas y Odiseas de Homero y otros grandes de la literatura y artes, cabe consignar que su maestro fue Aristóteles…¿habrá algo qué agregar?.
Siguió también los planteamientos de Jenofonte, un destacado militar quien escribió los primeros tratados de equitación, lo que será relevante, pues todas sus batallas, las enfrentó Alejandro, sobre su fiel caballo, Bucéfalo.

Su primera tarea fue unificar las ciudades independientes para que pasaran a ser el primer estandarte que daría paso a que comenzara a conocerse su nombre de conquistador. Luego vendría el imperio persa, cuyo ejército los sobrepasaba en muchos hombres. Ahí subió otro de los peldaños, al mostrar su maestría en el arte de la guerra, en las tácticas y estrategias militares y sobretodo en batallas históricas como Gaugamela, como también en la creación de la falange, (infantería pesada con largas lanzas). Alejandro (Αλέξανδρος su nombre en griego), llegó a establecer un imperio que gobernó prácticamente todo el mundo conocido hasta ese entonces. Reconoció el valor de otras culturas, de las cuales aprendió, pero también conquistó con las ideas y una de esas formas de unificación fue el griego koiné, como idioma común, incluso, posteriormente en los tiempos de Jesucristo, era idioma hablado en toda Palestina (el Nuevo Testamento fue escrito en esa lengua).
Nos encontramos con Influencias arquitectónicas, costumbres, arte, en fin, que incluso permean el futuro imperio romano, que no quedaría inmune a esta influencia, asimilando entre otras cosas, a los dioses griegos, con sus variantes culturales. Cumpliéndose así, lo que le habría dicho su padre Filipo, citado por Plutarco:
“ Macedonia es demasiado pequeña para ti".”.
Cabe señalar que sobre Alejandro se dijo también que era hijo de Zeus, por lo que se dejaba entrever en su tiempo una ascendencia divina.

Mucho se ha escrito sobre él, mucho debe quedar por escribir y seguir tocando temas variados de todas las áreas de su intensa pero breve vida. Murió aproximadamente a los 33 años, hay diversas opiniones al respecto, entre ellas, pleuresía, envenenado por sus propios generales, de malaria o por el virus del nilo occidental, los dos últimos causados por la picadura de un pequeño mosquito, lo que no dejaría de ser una ironía, morir ante semejante oponente.

Hubo otro que más de 300 años después, moriría también cercano a los 33 años, uno que también vino a conquistar, sobre el que se dijo y llamarán su nombre Emanuel, que quiere decir, Dios con nosotros. Su conquista perdura hasta hoy al igual que Alejandro, pero fue muy distinta a la de él, porque su Reino no es de este mundo y perdurará por siempre, porque murió, pero resucitó y está sentado a la diestra de Dios Padre, porque a diferencia de nosotros no se cae de pedestales, simplemente se baja de su trono por amor a nosotros enviado por su Padre, para hacerse Hijo de Hombre, quien es Hijo de Dios, ese Conquistador de la muerte por la Vida, si no lo conoces aún, tiene su historia escrita en la Biblia y tal como de Alejandro, se han escrito y escribirán muchas cosas sobre Él, se llama Jesucristo, una historia que merece conocerse y más que eso.

Iván Werth Münchmeyer

Webgrafía

Versiones de la Biblia en distintos idiomas: http://www.biblegateway.com/versions/

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Debo reconocer que no es mi costumbre ni una caracteristica en mi el responder o "postear" este tipo de paginas, lo que no significa que no lea tu blog. Por el contrario, me gusta la forma en que enfocas o nos induces a mirar las peliculas. Queda muy de manifiesto que tu mirada pasa por un filtro moral, espiritual y divino, lo que me llama mucho la atencion. 100% respetable.

Ya no recuerdo que era lo que te iba a comentar de este pelicula, pero tu comentario me gusto mucho, concuerdo en varias de las cosas que dijiste respecto a lo que le faltó y/o sobró a la pelicula. En tus ultimas lineas hablabas de conocer mas a Jesús de Nazaret, como se puede hacer eso? Solo basta con leer la Biblia?

ivanwerth dijo...

Cuando hablo de conocer a Jesucristo no significa necesariamente que leer la Biblia u otro libro que hable de Él te haga conocerle más...quizá ésto te suene a contradicción.

Es claro que se pueden conocer facetas de su vida, lo que decía en esos tiempos, que no ha perdido vigencia, aunque a veces lo parezca.

Dice la Biblia en uno de sus pasajes más conocidos:

"porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Juan 3:16

Sólo como un ejemplo, cuando te enamoras de alguien, quieres conocer todo de esa persona, hasta el último detalle. Una de las formas de conocer a alguien más allá de lo físico, es por lo que piensa y por lo que hace. Jesús conquista a la muerte, matándola, por amor a nosotros,sabe a que vino y lo cumple. Si en algún momento toca tu corazón y lo conquista, como lo hizo con el mío, ten por seguro que escribirás más que un blog...

Oro para que eso suceda y puedas amarle, pues Él te ha amado primero. Si puedes o tienes una Biblia a tu alcance, lee lo que dice en el Salmo 139, si no le conoces, podrás ver que Él si a ti.

Dios te bendiga

Iván